jueves, 8 de agosto de 2013

Los gritos de las madres

Las madres gritamos porque somos nerviosas (por regla general) y nuestro estado de ánimo y paciencia depende mucho de nuestras hormonas. También nuestra voz suele ser más aguda que la de nuestros maridos, así que suena más estridente y pone más nerviosos a los niños. Se puede NO gritar, sólo hay que desearlo y dejar ese pensamiento grabado en el cerebro "no gritar, no gritar" para que en el momento crítico el cerebro lo recuerde. Ayuda el ir a beber agua para calmarse cuando se está en medio del problema, contar... También ayuda decirlo a los niños: "no voy a gritar, obedece". "ayudame a no gritar" y ellos se dan cuenta de tu esfuerzo y hacen ellos mismos el esfuerzo. Hay que actuar como un equipo. :-)

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